Espacio a espacio, el hotel Casa de la Playa –parte de Grupo Xcaret– es un cúmulo de sensaciones y emociones que te invita a disfrutar como nunca de un auténtico paraíso.

 

 

De principio a fin, las casas están hechas de rincones que tienen miles de significados. Son espacios capaces de reunir un sinfín de elementos que, en suma, se transforman en el pretexto perfecto para converger; para ser el centro de reunión, un lugar ideal para descansar… para ser y para estar.

 

 

Sabedores de ello, en Grupo Xcaret se dieron a la tarea de crear un concepto en el que los viajeros pudieran tener todas las comodidades de un hogar, aderezadas con nuevas experiencias que elevan una estancia común a una vivencia que jamás se podrá arrancar de la mente. ¿Que cómo lo logran? El secreto está en los detalles.

A cargo del arquitecto David Quintana, la Casa de la Playa fue construida desde sus cimientos con vocación de servicio y –cada una de las 63 suites que le componen, cada pasillo y estancia que le conforman– fue diseñado con el propósito de generar sensaciones placenteras que estimulan a los sentidos, pero también para hermanarse con la paz de la naturaleza, a través del respeto a ella.

De esta manera, fueron pensados lugares como la espectacular Cava, que más que una bodega de etiquetas de alto calibre, es una cápsula de momentos donde un tinto, rosado o blanco son los compañeros perfectos y el aliciente que estimula las conversaciones verdaderamente importantes.

 

 

Y hablando de sabores y aromas incitantes, existe un rincón en esta Casa de la Playa que es sinónimo de unicidad: la Chocolatería, el lugar en el que Mao Montiel –experimentado chef mexicano– ha creado todo un tributo a uno de los elementos distintivos de la gastronomía mexicana: el chocolate.

Una vez que el paladar se dio gusto con las creaciones hechas a base de cacao y otros ingredientes, es tiempo de descubrir que las sorpresas no han acabado y que, de hecho, es momento de llenarse los ojos. El Cuarto de las Maravillas es una peculiar concept store a cargo de la diseñadora Carla Fernández, en donde los textiles nacionales son llevados a altísimos niveles, demostrando que el lujo también tiene una denominación muy mexicana.

 

 

Por el día, qué mejor sensación que el vaivén del agua que es acariciada por el viento. Disfruta de la infinity pool más chic y envidiada, que es el perfecto escenario no solo para la relajación, sino para una increíble panorámica donde el atardecer y las aguas del Caribe mexicano serán los protagonistas. Y al caer la noche, quédate en uno de los secretos mejor guardados de la Casa de la Playa: la Biblioteca, un lugar en el que podrás recrearte con cientos de historias mientras saboreas tu café favorito, en una atmósfera que hace propicia no solo la lectura, sino la creación de nuevas ideas.

Por cierto, este hotel boutique ofrece seis diferentes tipos de habitaciones, sin embargo, cada una de ellas fue creada con personalidad propia, por lo que ninguna será igual que otra, permitiendo que cada uno de tus retornos pueda ser un recuerdo totalmente diferente.

Esta es una invitación abierta a que conozcas el Caribe mexicano como nunca antes, gozando del verdadero lujo que solo la Casa de la Playa puede brindar: la exclusividad de vivir un espacio creado de detalles que enamoran y se convierten en una experiencia redonde repleta de imágenes, sabores, aromas, arena y muchísimo mar.

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