Imperial, misteriosa, exótica y fascinante. La que fuera antigua capital del Imperio Islámico es, sin duda, la más atractiva de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos.

Entrada del hotel La Mamounia

Entrada del hotel La Mamounia


Con casi 1000 años de antigüedad, se encuentra situada al sur del país, con la impresionante cordillera del Atlas como telón de fondo. Conocida como la Ciudad Roja (Medina Al-Hamra, en árabe… y sí, está hermanada con Granada) debe su sobrenombre al color de sus edificios y murallas, construidos antiguamente con la rojiza tierra sobre la que se asienta y cuya tonalidad se ha impuesto en las nuevas construcciones para no romper esa imagen que la ha hecho mundialmente famosa.
Son numerosos los lugares que merecen una visita dentro de la ciudad vieja o Medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO hace más de tres décadas.
Terraza con vistas a la mezquita Koutubia

Terraza con vistas a la mezquita Koutubia


La madraza de Ben Youssef, las famosas tumbas Saadíes, cuya existencia se mantuvo como un secreto bien guardado frente a los “infieles”  hasta que en los años 20 un tenaz oficial francés dio con ellas, o la famosa mezquita Koutubia, cuyo minarete de base cuadrada sirvió como modelo para erigir poco tiempo después la Giralda de Sevilla.
Cientos de puestos de comida inundan Jamaa el Fna

Cientos de puestos de comida inundan Jamaa el Fna


Aunque quizás el lugar más reconocido sea la plaza de Jamaa el Fna, centro neurálgico de la ciudad. Rodeada de zocos y multitud de cafés con preciosas terrazas panorámicas, la plaza va cobrando vida a medida que el sol se pone, para convertirse al caer la noche en un festival de olores, colores y sabores, donde los puestos de comida se mezclan con malabaristas, faquires y encantadores de serpientes, que hacen las delicias de locales y visitantes.
Malabaristas, faquires y encantadores de serpientes en la Plaza de Jamaa el Fna

Malabaristas, faquires y encantadores de serpientes en la Plaza de Jamaa el Fna


Ya fuera de la Medina, merece la pena pasear por los afrancesados barrios de Guéliz e Hivernage, repletos de tiendas y restaurantes de moda, y donde se encuentran el Teatro de la Ópera y el Palacio de Congresos, sede principal del glamuroso Festival Internacional de Cine de Marrakech, que se celebra anualmente entre noviembre y diciembre.
Jardín Majorelle

Jardín Majorelle


Y para huir del bullicio, nada mejor que perderse en el Jardín Majorelle. Construido en los años 30 por el pintor francés Jacques Majorelle y adquirido posteriormente por el diseñador Yves Saint Laurent, es una exuberante amalgama de frutales, cactus, flores y estanques, donde uno puede olvidarse de todo y perder la noción del tiempo.
Royal Palm Marrakech

Royal Palm Marrakech


Royal Palm Marrakech

Royal Palm Marrakech


 
NUBA, fiel a su filosofía, ha realizado una rigurosa selección de alojamientos para sus viajeros. Para este mes de septiembre, hemos negociado una excelente tarifa con el lujoso Royal Palm Marrakech,  un oasis de paz situado a escasos minutos del centro, rodeado de olivos centenarios y un magnífico campo de golf….y todo esto a solo un par de horas de vuelo… ¿necesitas más motivos para descubrir la Ciudad Roja?
Pablo Bárcena, Director de NUBA Las Arenas (Getxo)

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